Para los empresarios en España, contar con el anticipo de créditos comerciales es un bálsamo para sus inversiones de tal forma que pueden ser testigos de la readecuación de sus procedimientos financieros sin necesidad de fijarse en las acciones económicas del Estado. Este sistema de liquidación de aportes, promovido por La Caixa y que cuenta con un número de beneficiarios tan importante como el Banco de España, está dirigido exclusivamente a las personas que manejan patrimonios de gran inversión, así como también a los postulantes de obras financieras legales de largo alcance. No obstante, una persona natural podría tener acceso al sistema, siempre y cuando aporte a algún negocio.
Los anticipos de créditos comerciales se dividen en dos tipos. El primer tipo de anticipo es conocido como forfait, que no cobra las gestiones de cobro que implica el uso de los créditos en el pago del IVA, el impuesto por establecimiento de negocio, estableciendo así un tipo único de interés para que el inversionista pueda tener una mayor solvencia. El segundo tipo de anticipo de crédito comercial es por tramos: significa que existe dependiendo del plazo de vencimiento de los créditos; por ejemplo, si tengo que pagar una determinada cuota por un cierto tiempo y no he cancelado la comisión de gestión de cobro, puedo hacer ambas operaciones a la vez.
¿Qué pasa si una empresa no decide suscribirse al anticipo de crédito comercial? Nada en especial; tendrá que esperar a que sus acciones, si las tiene, se revaloricen de tal manera que pueda tener un momento de tranquilidad y así no tener que depender de las acciones de los bancos que ofrecen microcréditos para subsanar las deudas. Eso hablándolo desde un punto de vista muy general, porque en España la apertura económica suele ser tan variable que en cualquier situación de alarma el anticipo de crédito comercial empieza a ser solicitado de una manera que congestiona la zona de requerimientos.
En definitiva, los anticipos de crédito comercial ayudan a que las empresas tengan un plan de contingencia mientras la crisis financiera llega hasta puntos verdaderamente alarmantes, hasta el punto de que si no existieran estas liquidaciones muchas microempresas se verían forzadas a emplear despidos masivos. Pero a pesar de lo bueno que pueda resultar el tener un anticipo de crédito comercial, resulta inútil teniendo en cuenta lo dicho en el primer párrafo si no se tiene un gran capital a la mano, porque sólo este tipo de reestructuraciones se da en los casos que haya una enorme inversión, por lo menos para producir.
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