El crédito hipotecario en España ha crecido paulatinamente en los últimos meses de este año debido principalmente a la crisis económica mundial, la cual ha alterado dramáticamente los precios de propiedades patrimoniales. Incluso el sector educativo se ve especialmente afectado por esta situación: los sueldos destinados a los profesores han tenido que soportar una baja sensible, poniendo los precios de las matrículas a un nivel nunca antes visto.
La adquisición de un coche y el financiamiento de una carrera profesional son los principales rubros donde en el caso español opera el crédito hipotecario, motivado por diversas entidades financieras que ofrecen bajas tasas de interés así como una asesoría integral y permanente. Es de destacar que, a diferencia de hace algunas décadas, más personas naturales e independientes como en el caso de los jóvenes son los principales solicitantes de un crédito hipotecario, bajando del primer lugar a los padres de familia.
Sin embargo, es irónico el percance causado por la situación de los grandes mercados globales con el aumento de solicitudes en créditos hipotecarios. Una propiedad alcanzada por la mayoría de habitantes españoles con esfuerzo y sacrificios, aparece como la principal opción para solventar un financiamiento destinado a cubrir una necesidad, más que inmediata, generada por el afán de consumismo. En este caso, los créditos hipotecarios pasan a ser cómplices de gastos imprudentes.
Tras la inclusión de España en la Unión Europea, justo cuando el sector financiero nacional estaba pasando por una delicada situación, el manejo del euro alcanzó tanto una usabilidad como símbolo de prestigio para nada vistos en otro territorio de la Unión. El nuevo símbolo económico estaba generando cambios profundos en la forma de adquirir productos por parte de los consumidores, lo cual despertó el afán por las hipotecas a un ritmo que superaba porcentajes, antaño, demasiado bajos.
Este inesperado boom generó, como no podía ser de otra manera, una revisión por parte de las compañías bancarias nacionales y extranjeras que buscase la remodelación de sus servicios basada en la financiación de créditos al alcance de cualquier cliente. Como primera medida, se adoptaron por regla general los préstamos personales, pero ante la inconsistencia salarial de los habitantes, el crédito hipotecario se convirtió en la primera alternativa de la lista: los hogares se convirtieron en garantías de pago.
Madrid, el País Vasco y Cataluña, son las regiones donde se experimenta más el fenómeno de los créditos hipotecarios. En el resto de territorio los créditos de consumo son los más utilizados, pero si la situación financiera no sufre un cambio positivo en el próximo año, sería pertinente decir que los créditos hipotecarios alcancen una dimensión general. Los tiempos han cambiado drásticamente: esta forma de apoyo económico goza de muy buena salud y es cada vez más apetecida.
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