Con la situación inestable vivida por las bolsas más importantes del mundo en cuanto a la recuperación y venta de activos lo que ocasiona el alza de precios en artículos de primera necesidad, las tarjetas de crédito siempre son alternativas de liquidación. No es raro entonces, por lo que tiene que ver con la administración financiera, el que este "dinero plástico" sustituya, dependiendo del caso, convenientemente o no algunos gastos.
El caos ocasionado por el desplome de la bolsa de Nueva York en las últimas semanas pone en entredicho al ahorro programado por parte de muchos usuarios de tarjetas de crédito. Al menos con las tarjetas sienten que pueden involucrar todas sus cuentas en un solo pago, para dejar de lado los resúmenes contables por cada desembolso que realizan. Estas personas prefieren, al parecer, una liquidación a plazos pero no en varios balances.
Por otro lado, aparece un inmenso riesgo desprendido de la aparente ventaja nombrada anteriormente, y es que los intereses y cargos por financiación pueden hacer caer al suelo lo que el propietario de la tarjeta pensó ahorrar en gastos. Muchos clientes conocen bien lo que implican estas acciones, pero querer tener un artículo que en sus mentes podría agotarse o encarecerse, los hacen aplicar ese cargo de inmediato. La crisis económica mundial revela, a pesar de sus deprimentes cifras de recuperación sostenida, un aumento en la adquisición de tarjetas de crédito, situación en la que los pagos en bloques son los mejores a disposición, por lo menos, en los mercados subdesarrollados. Claro que las más altas esferas de estas sociedades ya no gastan tan costosamente como antes: los estratos medios son los que más están obteniendo tarjetas. y usándolas hasta sobrepasar escandalosamente el cupo.
Una explicación a este fenómeno puede ser la idea de librarse del efectivo que muchas personas en las capas pertenecientes entre la riqueza y la pobreza han tenido por largo tiempo como una meta. Es como si pagar en metálico resultara insubstancial: la tarjeta ocupa menos espacio y se ve más "chic". Por otro lado, la cultura estadounidense, dominante en el mundo occidental, ha impuesto vastamente esta vista. Hay aspectos contradictorios revelados por la crisis económica mundial referentes en cuanto a la utilización de las tarjetas de crédito. Mientras algunos prestamistas están recortando el uso de las tarjetas con el propósito de bajar las tasas, otros bancos ofrecen más y más opciones casi ilimitadas de adquirirlas. Por otro lado, mientras los clientes más adinerados van a tener que sufrir alzas de hasta 8% de interés cuando las usen, a los de menos crédito se les cobrará sólo el 2%... inicialmente.
Por otro lado, la época navideña es famosa por las postales de gente que saca sonriendo sus tarjetas; frente al caso actual, para estas fechas están siendo desahuciadas o mejor dicho, casi olvidadas. Pero también salen promociones de inicio de Año Nuevo, en donde con la excusa de precios más baratos, se anima de nuevo a los potenciales compradores a hacerse acreedores de algunas tarjetas.
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