Cuando los bancos no son una opción segura para solicitar un crédito, debido no sólo a la incómoda inestabilidad de las tasas de interés sino también a que fenómenos como la disposición del Euribor son un martirio para las corporaciones financieras, existen los préstamos particulares como una alternativa muy interesante de financiación. Es sin dudas una forma algo original de obtener dinero, que no tiene que ver con los créditos rápidos, inseguros para ofrecer garantías a largo plazo, o la ampliación de la hipoteca que se convirtió en la forma de crédito más popular durante el inicio el año. La definición de los préstamos particulares es tan sencilla como su aplicación: entrega de dinero entre una persona natural y otra, bajo condiciones impuestas por las entidades o ideas financieras.
El préstamo particular puede ajustarse a ciertas líneas de pago, claro, dependiendo de lo que el prestamista exija a la persona que quiere obtener el dinero; es decir, que de acuerdo a las condiciones que se establezcan entre un individuo y otro, la solvencia de la deuda puede ser más o menos rápida.
Por lo general, los préstamos particulares son realizados por personas con un alto poder económico, independientes, inversionistas, que entienden la importancia de generar activos constantemente. Esta clase de gente tiene la capacidad de determinar las condiciones del crédito como si de un banco se tratase, estableciendo una cuota de interés fija al deudor o prescindiendo de ella; fijando un plazo determinado o indeterminado; tomando algo como garantía en caso de que la deuda no sea cancelada, etc.
El préstamo particular, pues, es determinado por alguien que sabe que puede actuar como una entidad financiera, y no necesariamente tiene que pensar en fundar una corporación de crédito o una línea de pagos. Simplemente analiza las condiciones de la rentabilidad y determina hacer un préstamo -en la mayoría de los casos son personas con gran inteligencia financiera- después de haber analizado convenientemente las capacidad de devolución de una persona. Puede que existan algunas desventajas con respecto a los préstamos personales, sobre todo de tipo emocional, y es que aquellas gentes que no están acostumbradas a pedirles prestado a otras, sino a las entidades, consideren que sería más vergonzoso perder un patrimonio en manos de una particular, ¡que de una misma entidad financiera! Por tal motivo, algunos préstamos particulares se hacen bajo registro de un notario, con las firmas del prestamista y el solicitante, previo acuerdo de condiciones analizadas en sociedad.
Los préstamos particulares cada día crecen en popularidad por su relativa facilidad de establecimiento de condiciones, así como por las ventajas que ofrece para aquellas personas que buscan un patrocinio el no tener que brindar mayores explicaciones de su historia crediticia. Sin embargo, y como ha podido leerse en las anteriores líneas, un buen préstamo particular no está exento de la responsabilidad y el compromiso que siempre debe existir entre las partes. Por cierto, como un repaso a la historia, el desarrollo de los préstamos particulares vino de la mano de las condiciones en que algunas personas lograron hacerse ricas generando activos, a la vez que los bancos perdían gradualmente su prestigio.
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